Consejos para trabajar con personas con discapacidad


Respetar su espacio personal al trabajar es fundamental para que se sientan cómodos

Aunque todavía hay muchas empresas que muestra reticencias a contratar a personas con discapacidad, afortunadamente ya hemos recorrido mucho camino y hay muchas otras que se han dado cuenta que estas personas son perfectamente capaces de trabajar cumpliendo los mismos objetivos que las personas que no tienen ninguna discapacidad.

Para ello trabajamos los Centros Especiales de Empleo, que dedicamos nuestros esfuerzos cada día en conseguir la integración social y laboral de los discapacitados en todos los sectores.

Aun así, cuando encuentran trabajo, muchos de ellos reconocen que se sienten incómodos o no integrados totalmente en la empresa, muchas veces porque sus compañeros no saben cómo actuar con ellos. Por eso, si compartes oficina o trabajo con una persona con discapacidad, no te pierdas estos consejos que vamos a darte a continuación y que te vendrán de perlas para conseguir que se sientan totalmente integrados.

No sientas lástima

Aunque pueda parecer lo contrario, la lástima es un sentimiento negativo, y la persona hacia la que se siente, no te lo va a agradecer. A veces, damos por sentado que una persona con discapacidad vive amargada y perseguida por su condición. Sin embargo, no tiene por qué ser así. Probablemente, tu compañero no quiera ser objeto de lástima o de ningún tipo de trato especial por su situación, más allá del que se adapte a sus necesidades básicas.

Respeta su espacio personal

Cuando hablamos de espacio de personal, tenemos que tener en cuenta una serie de matices hablando de discapacidad. Por ejemplo, en personas que se mueven con sillas de ruedas,  muletas o andadores, estos objetos son parte de su espacio personal. Por lo tanto, no debes apoyarte en ellos o tocarlos sin permiso.

No tengas miedo de preguntar

Nunca presupongas nada por su “situación especial”. Es mejor que ante la duda, le preguntes lo que quiere o siente. Si te encuentras ante una situación que no sabes enfrentar, no tengas miedo de preguntarle directamente. Recuerda que su discapacidad es algo con lo que debe convivir todos los días.

No ayudes sin preguntar antes

Evita presuponer que por ser una persona con discapacidad necesitan ayuda. Antes de ayudar, pregunta. Tendemos a lanzarnos a ayudar porque vemos que algunas tareas les llevan más tiempo de lo habitual, pero no debe ser así. No te ofendas si la persona rechaza tu ayuda, ya que lo más probable es que prefiera valerse de sí mismo.

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