Discriminación de género en el trabajo, ¿una barrera salvable?


Las mujeres cobran de media un 24% menos en un trabajo similar al del hombre

discapacidadLas mujeres saben por experiencia propia que la discriminación de género sigue siendo una realidad en muchas facetas de nuestra vida. Y en el ámbito laboral no iba a ser menos. Los obstáculos con los que se encuentran las mujeres cuando buscan empleo, o cuando ya  tienen trabajo, son muchas veces los mismos que se encontraban hace años.

Menores salarios, discriminación por quedarse embarazada, dificultad para conciliar la personal y laboral, creencia de que las mujeres rinden menos que los hombres….son algunos de los elementos en los que se encuentran una barrera que muchas veces es difícil de salvar.

Por ejemplo, la brecha salarial es una realidad, que viene representada por el hecho de que la mujer cobra un 24% menos que el hombre, desempeñando el mismo trabajo.

Pero ¿existen soluciones para la discriminación de género?

Algunas empresas ya están practicando políticas de no discriminación de género. Y el primer paso se da en los procesos de selección cuando se busca un trabajo. Estas empresas priman la captación de talento por encima del género. Lo más importante es el curriculum, sin importar si es de un hombre o de una mujer. Sólo teniendo en cuenta si se adapta al perfil que buscan.

El mayor problema se encuentra en la brecha salarial, ya que hace que las personas con menos sueldos, no se sientan comprometidas de la forma con el proyecto en el que estén trabajando. Evidentemente, si una mujer cobra menos que un hombre, ejerciendo las mismas labores, estará menos motivada para realizar su trabajo. De esta forma, quien pierde es la empresa. Ya que en igualdad de condiciones, tendría a dos trabajadores desempeñando su labor al 100%, y aprovecharía los dos talentos.

Lo mismo ocurre cuando las posibilidades de ascenso y mejora no son viables. Si se ve que esa posibilidad no llega, se pierde motivación. Y estas mujeres acaban buscando otro trabajo o perdiendo interés por su trabajo.

Por lo tanto, es evidente que sí se pueden salvar las barreras de la discriminación de género en el trabajo, pero debe haber un cambio no sólo en la legislación vigente, sino también en la forma de pensar de las empresas u departamentos de recursos humanos. Sólo así conseguiremos la tan ansiada igualdad.

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