Señales que te dicen que debes cambiar de empleo


Si sientes que tu puesto se te ha quedado pequeño, puede que sea el momento de buscar otro empleo

El verano es una época en la en ocasiones sentimos cierto hastío, cansancio y muchas veces nos planteamos si ha llegado el momento de un cambio en nuestra vida. Lo primero que se nos viene a la mente cuando queremos cambiar de vida es si necesitamos cambiar de empleo. Pero antes de que tomes una decisión apresurada y/o equivocada, queremos que te hagas algunas preguntas o que tengas en cuenta algunas señales para saber si efectivamente ha llegado el momento de dar ese importante paso

¿En los últimos meses notas que ha disminuido la motivación por tu trabajo? ¿Tu puesto de trabajo ya no representa ningún reto para ti y eso también te desmotiva? ¿Sientes que la empresa en la que trabajas se te ha quedado pequeña? ¿Crees que tu carrera profesional avanza hacia una dirección profesional diferente a la que tú querrías?

Si has contestado que sí a todas estas preguntas, puede que aunque hayas tenido un buen desarrollo de tu carrera profesional en la empresa en la que trabajas, debas valorar la posibilidad de un cambio. Aunque los intereses y las metas profesionales evolucionan, debemos distinguir unos signos claros de necesidad de cambio de un estado de ánimo transitorio. Puede que únicamente necesites unas vacaciones y desconectar un tiempo…

No obstante, a continuación te presentamos algunos de los principales signos a tener en cuenta para plantearte un cambio de empleo:

  1. Siempre estás cansado y/o estresado

Ya no te levantas cada mañana con la misma energía y con las mismas ganas con las que lo hacía antes. Además, tu humor en el trabajo empeora por momentos. Desde luego son signos de que algo no va bien.

Además, si sufres mucho estrés, éste puede acabar afectando a tu sistema inmunitario, a tu estado de ánimo (que estará más bajo) y, por ende, a tu rendimiento laboral. Si tu cuerpo se está resintiendo, escúchalo, porque puede traerte problemas de salud a medio o largo plazo.

  1. Ya no tienes la ilusión que tenías antes

Trabajar en la empresa que trabajas ya no genera la misma ilusión que cuando empezaste. Al principio tenías la sensación de que tu puesto estaba lleno de posibilidades y te identificabas mucho con la empresa, con su cultura o con sus proyectos. Pero con el paso del tiempo, eso se ha perdido o ha disminuido. Ya sea por nuevas decisiones que hayan tomado o nuevas incorporaciones a la empresa con las que no estés de acuerdo, puede que ya no te sientas tan alineado.

  1. Estás deseando salir de trabajar

Antes se te pasaba el día volando, estabas deseando llegar a trabajar y no te importaba asumir retos adicionales. Ahora estás contando las horas para salir de trabajar. Además sigues la ley del mínimo esfuerzo, en lugar de intentar dar lo máximo de ti mismo.

Si esto es así, puede que haya llegado el momento de un cambio importante en tu vida.

  1. No disfrutas haciendo tu trabajo

Hay personas que son muy buenas realizando determinadas tareas, para las que son contratadas, pero realmente no disfrutan haciendo esas tareas. Y al final esas virtudes, acaban convirtiéndose en una condena.

Lo normal es que uno busque un trabajo que vaya con sus intereses personales y si no lo tienes, tarde o temprano acabarás cansándote. Aunque no siempre es fácil conseguir ese trabajo con el que disfrutar cada día, sí que recomendamos buscarlo lo antes posible, porque cuanto más tardes, más difícil será cambiar a medida que te especializas en un área con el cuál no te sientes identificado.

Como decía Steve Jobs, «la única forma de hacer un gran trabajo es amar lo que haces».

  1. Te sientes invisible

Si sientes que tus opiniones o contribuciones no son reconocidas, pese a todos tus esfuerzos. Las relaciones dentro de tu equipo no son tan cordiales como te gustaría, por lo que el trabajo en equipo no acaba siendo ni fácil, ni productivo.

Cuando dejamos de sentirnos valiosos en un puesto de trabajo, debemos transmitirlo a nuestros superiores, para intentar cambiarlo. Y si eso no cambia, desde luego, los que debemos cambiar de empleo somos nosotros.

  1. Tu puesto se te ha quedado pequeño

Después de haber adquirido ciertas habilidades y experiencias a lo largo de tu carrera profesional, te sientes preparado para nuevos retos. Si tu empresa no quiere o no puede ofrecerte nuevos proyectos para seguir creciendo profesionalmente, debes empezar a explorar otras opciones.

Puede ser que te de pena abandonar esa empresa en la que empezaste y que tanto han dado por ti. Pero todo el mundo tiene derecho a prosperar y eso no significa que seas desleal. No tengas miedo al cambio y dale un empujón a tu vida profesional.

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